Desarrollo agrícola

Jue, 24/04/2008
Hugo Ortega, director Ingeniería Agronegocios U. Central:

Desarrollo agrícola



La agricultura chilena, una misma actividad, muestra desde empresarios multimillonarios hasta minifundistas muertos de hambre. Lo impresionante es que esto no es de ahora, es de siempre. La diferencia consiste en que ahora los ricos son muchísimo más ricos.

 

Sin lugar a dudas y con una gran convicción, podemos asegurar, en consecuencia, dos aseveraciones. Primero, que los mecanismos de políticas públicas de distribución de ingresos, si es que las hay, no son muy efectivas. Segundo, que las políticas públicas de apoyo al pequeño agricultor, para que se suba al carro del desarrollo, no son las suficientes.

Un enfoque diferente y, tal vez, más eficiente, sería cruzar tres variables existentes pero que hasta ahora no han actuado en forma conjunta. Esas variables son: Apoyo en fomento productivo a la pequeña agricultura con equipos técnicos realmente calificados; programas de apoyo y desarrollo con enfoque territorial a la agricultura local, teniendo como unidad básica la comuna; y conceptualizando la empresa con enfoque de Responsabilidad Social.

De esta manera, el desarrollo agrícola se ve apoyado con un desarrollo local rural. Carreteras, red de riego, infraestructura industrial, habitacional, mercados locales de productos agrícolas con venta al consumidor, alianzas estratégicas entre agroindustrias y abastecedores de materia prima. Centros de Formación Técnica en función de las necesidades de la comuna, etc., etc.

Por supuesto que esto no es fácil, sobre todo en Chile, donde la gran mayoría de nosotros carece de alguna idea o anhela un tipo de Proyecto País, una comuna ideal o trabajar por la comunidad para beneficio de todos.

El gran primer responsable de todo esto, el BIG BANG de una fórmula como la descrita es el alcalde de la comuna rural, el animador y líder de cualquier programa local, transparente, creíble, confiable. En segundo lugar, está el empresario o los empresarios de la comuna, comprometidos por el desarrollo de ésta. Son los más preparados, los cuales, identificando determinados Clusters, pueden ir construyendo redes de trabajo donde participen otros empresarios, profesionales, medianos y pequeños empresarios.

Un programa de este tipo no merece ir a pedirle ayuda al Gobierno de turno, merece exigirle ayuda, por que el gran argumento, que todo Gobierno debería buscara, es financiar proyectos transversales que colaboren con el progreso y desarrollo de la mayoría de los actores comunales.

Para los políticos esto puede sonar como una utopía, como algo inalcanzable, dada la realidad que conocemos. Sin embargo, si los líderes de base van levantando desafíos modestos al comienzo y con logros concretos, la comunidad “no politizada partidariamente” se va a ir sumando a cosas que son de evidente beneficio para las comunidades.

Hoy día, la juventud “no está ni ahí” con los viejos, precisamente, porque la mayoría de ellos son individualistas y no comunitarios, pesimistas y no positivos, para ellos el esto esá equivocado, menos él. Destruye más que construye. No les dan paso y espacio a los jóvenes. Invocamos a la familia como base de valores cuando damos muestras  de, nosotros mismos, no respetarla como se debe.

Chile tiene alto potencial productivo y de desarrollo. En agricultura, se ha demostrado en los últimos años que somos capaces. Sin embargo, reincidimos en errores que la historia ya nos ha puesto en el camino. Aprendamos la lección, que depende de cada uno de nosotros.

La alta concentración del ingreso y el intercambio beligerante y destructivo del político de hoy, nos puede botar por el alcantarillado, lo logrado hasta ahora. Actuemos con urgencia.

Por supuesto que un cambio de esta magnitud requiere una serie de preámbulos y actitudes difíciles de adquirir, pero dado los pronósticos desastrosos de perder lo avanzado durante los gobiernos de la Concertación, vale la pena, por lo menos, plantearlo.