RSS Mantener nuestras marcas blindadas no siempre es la mejor forma de aumentar el valor de la empresa.
El desarrollo de Internet vino a cambiar radicalmente la forma en la que las personas se informan y construyen su opinión. Estadísticas del Institute for Public Relations, de Estados Unidos, indican que la gran mayoría de los periodistas consideran Internet como medio indispensable para la investigación de sus temas.
También utilizan este canal como medio de difusión de contenidos, con apoyo de imágenes, lo que está afectando la forma cómo se elabora y difunde el contenido noticioso.
Este nuevo escenario supone un desafío para los modos que utilizan las empresas para el posicionamiento de sus marcas, ya que las alternativas que ofrece Internet hoy permiten interactuar casi instantáneamente con los públicos, enviándoles contenidos y recibiendo respuestas activas de los consumidores.
No son extraños en Europa y EEUU los blogs corporativos en donde las empresas utilizan el medio como canal de información interna o externa. El popular sitio Facebook ofrece herramientas para dar a conocer diversas categorías de empresa, incluso los políticos han ocupado este medio para darse a conocer. YouTube permite hacer públicos videos institucionales y mantener un amplio stock de comerciales en el aire.
Pero todas estas herramientas, abiertas al público, muchas veces pueden asustar dado la libertad de contenidos. No sería raro ver en un sitio como estos a un consumidor molesto por una mala atención o por la falta de respuesta ante un problema.
Nuestro rol, como empresas asesoras en comunicaciones, es guiar a nuestros clientes en la forma de abordar y ponderar la participación en este conjunto de técnicas. Debemos conocer los impactos positivos y negativos de estas nuevas herramientas y abordarlos de manera seria, con una visión de largo plazo.
Tampoco será bueno subirse a todas las iniciativas que trae la moda para luego dejarlas de lado habiendo desperdiciado talentos y recursos enviando señales confusas a las audiencias. Debemos enseñar a nuestros clientes a valorar las opiniones de los consumidores, sean estas buenas o malas, pues todas ellas son fuente de crecimiento.
Mantener nuestras marcas blindadas bajo siete llaves puede no siempre ser la mejor forma de aumentar el valor de la empresa.