RSS América Latina es la región que ostenta la mayor desigualdad de ingresos del mundo. El 70% de la población, cerca de 360 millones de personas, tiene un ingreso incapaz de satisfacer sus necesidades básicas, mientras que sólo el 0.6% de la población cuenta con altas entradas de dinero.
¿Será posible solucionar esta cada vez más complicada situación utilizando los mismos mecanismos de mercado? En este punto surgen los Negocios Inclusivos, que se resumen en la frase: “hacerlo bien, haciendo el bien”.
Son iniciativas económicamente rentables, ambientales y socialmente responsables, que efectivamente utilizan los mecanismos del mercado para mejorar la calidad de vida de personas de bajos ingresos. Permiten que estos actores, usualmente postergados, participen en la cadena de valor, por ejemplo, como proveedores o distribuidores.
En el ámbito económico, los negocios inclusivos deben ser rentables y por lo tanto, operan bajo las mismas condiciones de la ley de la oferta y la demanda. Deben además ser social y ambientalmente responsables, con una gestión adecuada de sus impactos.
En cuanto a mejorar las condiciones de vida, los Negocios Inclusivos promueven el desarrollo humano de las personas de bajos ingresos. ¿Cómo se logra esto? Por ejemplo, algunas cadenas tienen intermediarios que abusan de los proveedores o distribuidores, creando y manteniendo barreras para que éstos no puedan capturar más valor. En este caso un negocio será inclusivo cuando un grupo o comunidad de bajos ingresos pueda participar de la cadena directamente o logre una intermediación justa.
De acuerdo a las experiencias y a los estudios que ha tenido AVINA, un caso concreto lo constituyen las “cooperativas de reciclaje”, que agrupan a decenas de personas viviendo en condiciones de pobreza y les permiten tener acceso a la cadena de valor de los materiales reciclados. Una gran empresa puede comprar directamente las materias primas recicladas a las cooperativas de reciclaje, permitiéndoles ser parte de una cadena de valor que está siendo más inclusiva que si éstos estuvieran desorganizados, recolectando la basura y vendiéndola a un intermediario que a su vez la vende a una gran empresa. Otro ejemplo, es el caso de las recolectoras de frutos silvestres en Chile.
Una segunda manera como los Negocios Inclusivos pueden mejorar la calidad de vida de personas de bajos ingresos, es dando acceso a productos o servicios básicos.
Un ejemplo de este tipo se observa en las ¨Juntas de Agua¨ cuando son capaces por sí mismas de gestionar el recurso en forma eficiente, rentable y transparente, tal como operan casos reales en países como El Salvador y Paraguay. El acceso al agua potable en estas comunidades trae consigo mejoras en la salud, educación, autoestima, paz social y facilita el desarrollo económico.
En el caso de acceso a crédito, este sistema inclusivo se hace realidad, por ejemplo, en la venta de tuberías de riego a pequeños productores o cooperativas de productores. La empresa puede disminuir la barrera del crédito, permitiéndole aumentar la productividad a estos productores rurales de bajos ingresos, creando un círculo virtuoso, donde aumentan su competitividad, venden a mejores precios, y logran mejorar su calidad de vida.
En suma, la respuesta a la pregunta es afirmativa: es posible mejorar las condiciones de los más vulnerables con las mismas herramientas del mercado. Con toda esta explicación, creemos que es sólo una cuestión de voluntad.