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Los efectos de la caída del dólar durante el primer trimestre se sintieron fuerte en los sectores agrícola e industrial, según reveló el informe económico de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS).
De acuerdo a los cálculos de la CCS, la mayor caída del tipo de cambio real en los últimos cuatro años coloca en una difícil situación a las exportaciones chilenas, que a diferencia de las materias primas, no se han visto beneficiados por fuertes incrementos en sus precios internacionales. Es el caso de los sectores silvoagropecuario e industrial, que en primer trimestre experimentaron caídas superiores al 20% y al 17% en su tipo de cambio real.
A raíz de estas cifras, la organización empresarial propone el actual contexto hace necesario actuar en cuatro frentes: en la implementación de medidas que contribuyan a fortalecer el precio del dólar, en herramientas para mejorar la cobertura del sector exportador ante el riesgo cambiario, en disposiciones que permitan dolarizar parte de los costos de los exportadores y, finalmente.
También plantea fortalecer políticas que contribuyan a mejorar la competitividad internacional de las empresas chilenas, como único factor de largo plazo capaz de asegurar su inserción exitosa en los mercados externos.
Respecto al segundo tema, la CCS afirma que Uno de los grandes problemas del sector exportador en períodos de desequilibrio cambio, es que mientras sus ingresos están nominados en divisas, gran parte de sus costos lo están en moneda local. Ante esto, lo eficiente es introducir mecanismos de dolarización parcial en los costos, de manera de mejorar la sincronización cambiaria entre ingresos y costos.
La organización señala su conformidad y califica como un avance, las medidas del gobierno que permiten que las empresas exportadoras puedan llevar su contabilidad, declarar y pagar impuestos en moneda extranjera.
Ante este panorama, se hace urgente invertir en el desarrollo de nuevas capacidades competitivas, por lo tanto, la CCS propone destinar parte del superávit acumulado a desarrollar un agresivo plan de inversión en investigación y desarrollo (I+D), que apunte a generar una ola de innovaciones chilenas y mejore sustantivamente los niveles de productividad.
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