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Entre las fortalezas más importantes de una empresa familiar están la lealtad y las relaciones de confianza que se logran establecer al interior de una misma familia. A la vez, su principal problema es que tienden a trasladar la informalidad de las relaciones familiares a los negocios. A continuación un decálogo de buenas prácticas de gestión que resultan ser claves para la subsistencia de una empresa familiar:
1. Cultivar la flexibilidad en la organización, para así promover la innovación de productos y de procesos. Hay que luchar todos los días contra la auto complacencia.
2. La dirección debe establecer normas para una gestión de calidad. Por lo tanto, no puede dejar de castigar los errores que cometan los miembros de la familia.
3. Anteponer el parentesco en las relaciones funcionales de la empresa, provoca desorden y un menoscabo de la autoridad. La empresa debe asegurarse que las normas internas deben ser cumplidas a cabalidad, por todos.
4. La toma de decisiones debe realizarse con la máxima transparencia posible, debiendo compartir la información crítica con los involucrados. En caso contrario, se corre el riesgo de dividir la organización entre ejecutivos de la familia y el resto.
5. Transformar en fortaleza las solidaridades existentes al interior del núcleo familiar y para ello es útil poder consensuar un "protocolo" en la empresa, que permita dirimir eventuales conflictos de interés, entre los distintos miembros de una familia.
6. Delimitar los roles en cada uno de los cargos ejecutivos de la empresa. Para evitar conflictos, deben establecerse las responsabilidades y atribuciones de cada función ejecutiva, independiente de si ésta es implementada por algún familiar.
7. Cuando el gerente general es un familiar, debe estar dispuesto a delegar y concentrar así sus esfuerzos en una gestión estratégica (de largo plazo) en la empresa.
8. Trabajar con miembros de la familia significa muchas veces trasladar los roles de la casa a la empresa. Una buena gestión debe premiar la consecución de los resultados esperados, sin importar si el subordinado es padre, hermano, primo o un hijo.
9. La decisión de expandir la empresa requiere de un acuerdo familiar previo. Por ejemplo, la llegada de un nuevo socio podría ser vista como una amenaza, de parte de un accionista familiar minoritario.
10. La sucesión familiar puede desembocar en un problema grave para la subsistencia de la empresa. Mientras antes pueda planificarse el cambio generacional de poderes es mucho mejor, evitando así una crisis terminal.
En conclusión, la empresa familiar que se propone competir en los mercados globalizados de hoy en día, debe desarrollar capacidades adecuadas para lograr profesionalizar su gestión, así como también saber planificar anticipadamente la sucesión de su plana directiva.