La crisis Subprime

Mié, 06/02/2008
Carlos Sanhueza, Profesor de eClass:

La crisis Subprime



"La crisis crediticia en hipotecas de baja calidad (subprime) en Estados Unidos provoca el cierre de un aserradero y una planta en Valdivia”, anunciaba el titular de un importante medio de circulación nacional.

Lamentable, pensé. ¿Qué culpa tienen esos cientos de operarios que quedaron sin trabajo, de los errores de cálculo de unos bancos situados a miles de kilómetros?

La similitud con la célebre frase del meteorólogo estadounidense, Eduard Lorenz, quien daba el ejemplo de una mariposa que batiendo sus alas en Hong-Kong podía llegar a provocar un tornado en Kansas, era sorprendente.

Y si bien por esos años el científico del MIT (Massachusetts Institute of Technology) trataba de explicar el funcionamiento de sistemas en extremo sensibles, tras cuatro décadas la cita le calza como un traje a la medida a nuestro mundo globalizado. Valga aclarar que aunque no nos mueve ningún afán nostálgico acerca de la teoría del caos -que por los años sesenta se estudiaba afanosamente en el prestigioso instituto-, no deja de llamarnos la atención algunos de sus puntos de partida.

Hoy, en cambio, preferimos decir que cuando un gigante se resfría contagia a todo el mundo. Es por ello que no extraña a nadie que un fenómeno que comienza con un exceso de oferta de capital, y el consiguiente relajo en las restricciones de crédito para hipotecas en el país del norte, extiende sus secuelas a Chile con el cierre de un aserradero del grupo Angelini, bajas en las utilidades de Masisa, disminución de 30% en las ventas de Codelco y una volatitilidad del mercado bursátil que tiene con el alma en un hilo a más de un inversionista.

La pregunta es ¿cómo se conecta el fenómeno antes descrito con la gestión de riesgo? No debemos olvidar que la gestión de riesgo es una disciplina que va más allá de los seguros y que implica una mirada sistémica que permite identificar fuentes de riesgos, asegurables y no asegurables, y de esta manera establecer mecanismos de anticipación, sobre todo en aquellos aspectos no asegurables y que por ende son de responsabilidad directa del empresario o del administrador de empresa. Los daños económicos totales son con frecuencia un múltiplo de las pérdidas aseguradas. En la práctica, lo anterior significa que por cada $ 1 de pérdida asegurada, existen desde $ 8 a $ 36 no aseguradas (Fuente: HSE – 2005)

Incluso el diseño del más sofisticado programa de seguros no garantizaría la cobertura patrimonial frente a pérdidas como las derivadas de la crisis recién ocurrida en Estados Unidos. Sin embargo, una adecuada Gestión de Riesgos que incorpore una visión sistémica del modelo de negocios y el testeo permanente de sus variables claves, permitirá anticipar los fenómenos que tendrán efectos negativos en nuestras operaciones. Ello se hará en forma de "alerta temprana" y no cuando éstos ya han impactado, en muchas ocasiones en forma severa e irreversible, en nuestros estados de resultados.

Es aquí dónde decimos que la mirada sistémica, la anticipación y la capacidad de establecer las conexiones "económico-neuronales" que impactan en el desarrollo de los negocios, es vital.

Debemos avanzar, al igual que las empresas de economías mas desarrolladas, en la implementación del modelo de Gestión de Riesgos. Un tema que aún está en pañales en nuestro país, donde salvo contadas excepciones, aún se considera a esta disciplina y a los seguros como un ítem que se ubica en la columna de gastos de una empresa.