"Al principio vendía mis productos muy baratos, pero los voluntarios me enseñaron a sacarle partido a mis mercancías y aumentar las ventas". Así de clara fue Gloria Stefani, microempresaria de Lampa, para referirse al proyecto que comenzó el 2002 bajo una idea clara: erradicar la pobreza de los 453 campamentos que existen hoy día en Chile, a través de la entrega de microcréditos.
Y es que cuando la señora Gloria, dueña de un pequeño negocio de toallas, cojines y sábanas, constató que gracias a unos pocos recursos podía hacer sus sueños realidad, su vida cambió totalmente "mi empresa me ha dado los medios para poder vivir, pagar mis cuentas y crecer como persona", sostiene.
Ejemplos como el de esta emprendedora, sobran a la hora de contar la historia del programa Emprender para Crecer, iniciativa impulsada por Un techo para Chile y perteneciente a su área de habilitación social.
Este proyecto comenzó movido con un objetivo concreto: entregar pequeños préstamos de dinero a cientos de microempresarios del país, con el fin de que emprendieran o fortalecieran un negocio.
Haciendo eco de la fuerza emprendedora que debe existir, sobretodo en la juventud, el padre jesuita Felipe Berríos, destacó la actitud que debe tener la pequeña y mediana empresa frente a los proyectos que hoy la involucran.
Durante el segundo encuentro del proyecto La Pyme del Bicentenario, el también miembro del comité editorial de esta iniciativa dijo que "la Pyme debe dejar ese tonito llorón y tener una actitud más agresiva para que se desarrolle".
El programa funciona así. Un techo para Chile presta una cantidad determinada de dinero a un microempresario independiente, el que al cabo de unos meses se compromete a devolver el dinero. Dependiendo de si el emprendedor restituye de manera responsable los recursos entregados, podrá optar a más fondos.
Los montos van desde los $30.000 hasta los $150.000 y se estima que un cliente exitoso puede llegar a recibir hasta tres microcréditos en un año.
Para evitar que el proyecto fracase por la no devolución del dinero, el organismo solidario ideó una estrategia de ayuda entre los mismos beneficiados. De esta forma, si el microempresario quiere optar al programa, debe pertenecer a un grupo solidario, conjunto de tres a siete personas, quienes ejercen el rol de aval en caso de no pago.
Sólo a partir del tercer crédito, dicho emprendedor podrá comenzar a optar a fondos de manera individual.
Campamentos pro emprendimiento
"Yo llegué el 2004 luego de ingresar a los trabajos de verano de Un Techo para Chile. Comencé entregando microcréditos en un campamento de Lo Espejo" declaró Cristián Briones, actual coordinador nacional del área fomento productivo de esta iniciativa, quien relató su historia en torno al proyecto solidario.
Briones, fue claro y focalizó el objetivo concreto del programa, puntualizando que "nosotros entendemos de manera distinta la pobreza. Lo que hacemos es prestar dinero a personas de escasos recursos y responsabilizarlos por el pago de los mismos".
Además se refirió a la evolución que ha tenido esta iniciativa hasta el día de hoy,"indudablemente ha sido lenta respecto de otros programas de microcréditos, puesto que el capital de riesgo que tenemos es altísimo".
La razón, según expresó, radica en dos puntos que son, "que este proyecto funciona a través de voluntarios, o sea, personas no asalariadas que trabajan por ayuda social y segundo, que proveemos fondos a microempresarios de escasos recursos quienes no siempre podrán asegurar su devolución".
Contabilidad, focalizar las necesidades del negocio, apoyar al microempresario desde el nacimiento de su negocio. Éstas y otras funciones son las que cumplen los 250 jóvenes provenientes de todo Chile, quienes actualmente forman parte del programa Emprender para Crecer.
André Medel, alumno de Ingeniería Comercial proveniente de Iquique, relató su experiencia en torno a este programa "comencé hace dos años en un campamento de San Bernardo llamado Vista Hermosa, movido por un deseo de ayudar a las personas a partir de la carrera que aún estudio".
Hay diversas funciones al interior de este grupo de voluntarios. Se comienza siendo asesor de crédito, rol que se encarga de capacitar a tres microempresarios durante cuatro meses, en tareas como la elaboración de un presupuesto, entre otras.
Un puesto más arriba, se encuentra el zonal, cargo que Medel desempeña en la actualidad en los sectores de Lampa y Colina "la función que cumplo ser responsable de múltiples campamentos en una misma comuna y coordinar el trabajo de los asesores para que ejerzan la entrega de microcrédito", expresó.
Además, puso énfasis en un punto importante y que dice relación con su experiencia al interior de esta iniciativa "hay una responsabilidad de trabajo compartida, o sea, si triunfas o fracasas te involucras tu junto con tu microempresario", sentenció.
Iniciativa de ayuda o programa para el emprendimiento. Diversos pueden ser los calificativos para este proyecto que hoy se la está jugando para que los sueños se hagan realidad. De esta forma, queda demostrado que existen espacios para crecer y que sólo hay que pensar en grande.





