Los habitantes de la Cuarta Región están preocupados ante la intención de construir cuatro centrales termoeléctricas en la zona, lo que según ellos, perjudicaría sus principales fuentes de trabajo.
Si bien estas centrales reducirían en gran parte el déficit energético que afecta al país, tres de las cuatro se ubicarían en la costa, en donde 1.700 personas viven de la pesca, acuicultura, turismo y crianza de animales.
En La Higuera, están decidiendo si se resisten a las trasnacionales o se acomodan a los proyectos, pues desde hace una década el área costera ha mejorado sus condiciones de vida gracias a las actividades turísticas.
El mayor temor es a las emisiones de gases y al uso de grandes cantidades de agua, que luego de ser hervida es devuelta al mar a una temperatura mayor que la natural, lo que podría causar, dicen, desequilibrios ecológicos y peligros para los pescadores, como la aparición de marea roja.
"Toda intervención cambiará el comportamiento de los crustáceos, larvas marinas y recursos pelágicos. ¿Quién responde por eso? Sabemos que hay una necesidad como país de energía, pero que no sea a costa de nosotros", reclama Marcelo Godoy, uno de los integrantes del sindicato de pescadores de Totoralillo.
Rosa Rojas, presidenta del Movimiento en Defensa del Medio Ambiente y pequeña empresaria turística de Punta de Choros, grafica los perjuicios que la construcción de estas centrales les traerá.
"Este es un lugar libre de contaminación. Gente que viene de Santiago y Europa disfruta de él. Las termoeléctricas estarán al sur de Punta de Choros, pero las corrientes corren hacia el norte. ¿Quién va a venir a visitarnos?", se pregunta.
La central Punta Colorada, de la minera Barrick Chile, fue la primera iniciativa en ser aprobada por la Comisión Regional del Medio Ambiente (Corema), que le dio el visto bueno en junio pasado. Usará petróleo pesado y estará ubicada cerca del pueblo del mismo nombre, hacia el interior de la región.
El proyecto Farellones, a cargo de Codelco, fue presentado en septiembre al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia), y se emplazaría en la bahía de Totoralillo Norte.
Más al norte se levantaría Barrancones, de la compañía Suez Energy, que producirá 600 megawatts (MW), y que debería ingresar al Seia en lo que resta del año.
En ambas se planifica usar carbón, importado en enormes barcos de hasta 150 mil toneladas, que descargarían su contenido por medio de puertos mecanizados.
A mitad de camino entre las dos gigantes, en la península de Cruz Grande, la Compañía de Aceros del Pacífico (CAP) estudia instalar una generadora que, según trascendidos, tendría una potencia de 400 MW.






