Lucinda Brito Ramírez, microempresaria de Quillota, Quinta Región, recibió el "Premio Muhammad Yunnus 2007", en su versión regional, que BancoEstado entrega hace tres años a emprendedores que se destacan a nivel nacional, formando pequeñas unidades de negocios que dan empleo y sirven de fuentes de ingreso a familias de esfuerzo.
La "Emprendedora Regional 2007", destacó que el estímulo viene a ser un golpe anímico que le ayudará a seguir creciendo, luego de años de trabajo.
Por cosas del destino, la señora Lucinda no alcanzó a terminar el colegio. A los 12 ayudaba a su padre en el campo. Encantada de esa labor, decidió dedicar su vida al cultivo de verduras, actividad que le permitió educar a sus hijas y ayudar a su núcleo familiar.
Heredó de su padre una parcela que debió dividir entre siete hermanos, y hace más de 15 emprendió su propia microempresa junto a su marido.
Hoy trabaja junto a su familia y comercializa sus productos en varios puntos de la zona, entre ellos el Cardonal de Valparaíso.
"Hemos ido creciendo poco a poco. Empezamos con sólo $250 mil, y paso a paso hemos ido aumentando nuestros recursos, hasta que pudimos comprar una camioneta que nos permitió vender nuestra producción a puestos del mercado Cardonal", explica Lucinda.
Con la ayuda del BancoEstado, la señora Lucinda pudo comprar un pequeño camión. El premio recibido la ayudará a fortalecer su negocio. "Actualmente trabajamos hectáreas de esa parcela que nos dejó mi papá y nuestra idea es seguir creciendo hasta que Dios nos de fuerzas", aclara.
"Cultivamos distintos tipos de verduras y hemos tenido que enfrentar a todo tipo de problemas, como cualquier negocio. Este año, por ejemplo, nos perjudicaron bastante las heladas. Pero, siempre nos hemos puesto de pie pese a las adversidades", agregó la galardonada emprendedora.
Muy agradecida del apoyo que le ha brindado la institución, Lucinda afirmó que es clienta de BancoEstado hace más de 10 años, y que siempre ha obtenido orientación, asesorías y financiamiento para seguir con su negocio.
Actualmente la administración de su microempresa está en manos de una sus hijas, que es contadora. "Estoy muy optimista con respecto al futuro y de lo que he logrado con mi familia", dijo Lucinda.





