Todo comenzó como una buena idea. Y es así como surgen las iniciativas que quedan en el tiempo. La creación del Fondo de Cooperación Chile Suecia se remonta al año 2002, como resultado de la búsqueda de un mecanismo que rompiera con los estrictos modelos de integración. "Queríamos algo más allá de la ayuda humanitaria, necesitábamos una cooperación de intereses mutuos donde ambos ganaran", comenta Anette Furst, directora de la iniciativa.
Y en la búsqueda se descubrió que las pequeñas empresas chilenas y suecas podrían potenciar su trabajo. "Es muy pionero porque no existía ningún tipo de acuerdo en esta área", aclara Furst. Durante estos siete años, los datos y la experiencia avalan el proyecto. De las 137 postulaciones, 94 proyectos terminan financiados, 68% de las solicitudes son chilenas y 32% vienen desde Suecia y el 57% corresponde a iniciativas de la zona Metropolitana y 43% de regiones.
Una torta equitativa en la que están involucrados cinco sectores, en los que Suecia tiene conocimiento y empresas muy competitivas. Éstos son: forestal, metalmecánica, tecnologías de información, medio ambiental y desarrollo de pequeñas empresas, orientacion y logistica.
"El potencial es lo primero"
Postular a un fondo, casi siempre es engorroso y algo burocrático, sin embargo en la oficina del Fondo de Cooperación Chile Suecia, el ambiente es distinto. Ubicados en el segundo piso del edificio de Corfo, en Santiago centro, las puertas siempre están abiertas para los emprendedores que quieran saber cómo postular o cómo concretar ese proyecto que tienen en mente. "Llegan personalmente, vienen a mostrar el proyecto, preguntan por contactos, por lo que quieren hacer, a veces no lo tienen tan claro y lo desarrollamos en conjunto", explica Anette Furst, quien atendiende directamente a los empresarios.
¿Requisitos para postular? No se exige un requisito determinado, ni una rentabilidad, como explica Furst "Tenemos varios casos de empresas que han empezado con nosotros, para hacer un proyecto con una empresa sueca y no exigimos que tengan historia, los evaluamos según el potencial que vemos, siempre hay personas con una historia interesante".
La única condición que debe estar presente, es que el proyecto involucre a empresas de Suecia. Una relación que los empresarios comienzan por internet, o por alguien que conocieron en alguna exposición. "Tambien nos piden ayuda para contactar a una empresa, nosotros tenemos redes de contacto que hace que podamos enviarlos a quienes los pueden ayudar, aclara la directora.
Este mecanismo para el emprendimiento, tiene sus postulaciones abiertas todo el año, pues ingresan proyectos que son evaluados una vez por mes por el comité a cargo.
Para Arnette Furst, la realidad de las pequeñas empresas chilenas no es tan diferente a las de Suecia. "Las Pyme son pequeñas en todos lados, exige un trabajo muy grande, son de tiempo completo. Cuando escucho a las Pyme en Suecia alegan por las mismas cosas que las chilenas, como la burocracia, el banco y el poco apoyo político", afirmó.
La diferencia de ambos países está marcada por la relación con los bancos, "los suecos tienen más apoyo porque los bancos actúan como un socio más, hay una cercania mayor con el empresario, te ayudan a formar un plan de negocio y te dan consejos, son más proactivos. En Chile, el banco es como una policia que corre detrás de ti", recalca la directora.
Otro factor que distancia ambas realidades es la visión del emprendimiento, pues como define Furst en Chile emprender con un negocio tiene más que ver con la necesidad de sobrevivir, en Suecia está más llevado por las ideas de ser emprendedor , además allá hay un bienestar detrás que te permite seguir si fracasas como empresario, por ejemplo tus hijos siguen en un buen colegio, y puedes ir al hospital pero aquí, quien fracasa pierde en todo ".
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