RSS Producto de la falta de liquidez y el alza en las tasas de interés de los créditos; las empresas optan por este mecanismo de financiamiento. Otro triunfo es la aprobación de las modificaciones a la ley 19.983, que incrementa la regulación para estas operaciones, tanto para el cliente como para el deudor.
Según las cifras entregadas por la Asociación Chilena de Factoring (Achef), esta industria puede sacar cuentas alegres, pese a la crisis internacional.
El stock de documentos, es decir la cantidad de éstos que circulan por las instituciones, registró un crecimiento del 4,76% respecto de octubre de 2007, lo que en valores corresponde a US$3.127 millones.
El volumen de documentos adquiridos llegó a US$12.598 millones, lo que implica un crecimiento de 10,6% en comparación a octubre del año pasado.
La cantidad de clientes también aumentó, y lo hizo en un 11,20%, llegando a casi 15 mil personas. Esto se debería principalmente a la falta de liquidez que experimentaron algunas empresas grandes y pequeñas, al alza de las tasas de interés de los bancos, al cierre de algunas líneas de créditos y a la escasez de dólares.
“La crisis nos favoreció porque clientes que pensábamos que nunca se nos acercarían, llegaron a trabajar con nosotros”, comentó Alan Lolic, presidente de Achef.
Los dirigentes de Achef están optimistas en que el número de clientes seguirá creciendo y esperan llegar a fin de año a los 17.000. Sin embargo, los ejecutivos explican que lo importante son las ventas, ya que los clientes son más bien cíclicos y no permanecen mucho tiempo en la industria. Las ventas acumuladas a octubre de 2008, superan los US$12.000 millones.
Para el 2009 esperan un positivo crecimiento en el volumen de sus operaciones de entre un 10% y un 15%.
Lo más populares
El documento más utilizado sigue siendo la factura, ésta representa un 68% del total de los documentos factorizados, le siguen “otros documentos” como contratos, flujos inmobiliarios, vouchers de tarjeta, entre otros (20,1%), factoring internacional (5,5%) y los cheques (5,2%).
Entre los sectores que más utilizan el factoring, se destaca el comercio al por mayor (25%), le sigue de cerca al por menor con un 21%. La industria manufacturera registra un 12%, finanzas y seguros un 7%, construcción un 8%, agricultura un 5% y minería un 4%.
La gran mayoría de los clientes del factoring son pequeñas empresas, las que por atraso en el pago de sus clientes deben recurrir a este sistema. Cerca de un 20% de los documentos que las pequeñas empresas factorizan corresponden a empresas estatales.
“La invitación es a cumplir en un 100% con los clientes, a cuidar a sus proveedores. La mayoría lo hace pero falta de información e incurre en interpretaciones erróneas de la ley”, aconsejó el presidente de Achef, entidad que agrupa a 15 instituciones de factoring bancario.
Logros
Otra razón para terminar el año con una sonrisa en el rostro, es la aprobación del proyecto que modifica la Ley 19.983 que otorga Mérito Ejecutivo a la factura, que actualmente se encuentra en Tercer Trámite Constitucional en el Senado y ad portas a su promulgación por parte del Ejecutivo.
“Para nosotros esta aprobación es relevante, ya que las modificaciones apuntan a perfeccionar el procedimiento para la cesión de facturas”, comentó Germán Acevedo, vicepresidente de Achef.
Con respecto al proyecto de ley del senador Carlos Ominami, que apunta a superar la desregulación del contrato de factoring, los dirigentes de Achef reconocieron no tener mayor conocimiento de la iniciativa, pero estiman conveniente que sea el mercado el encargado de regular las operaciones.
“Creemos en la libre competencia y en la autorregulación. Ha funcionado así por 15 años y lo ha hecho bien”, dijo Acevedo.
La iniciativa del senador Ominami establece que las operaciones de factoring podrán ser de dos clases: aquellas en que la entidad presta el servicio asume el riesgo de la cobranza del crédito, caso en el cual libera al cedente de toda responsabilidad en relación a la insolvencia del deudor cedido, directo o indirecto; y aquellas en las que el factor no asume dicho riesgo, por lo que el cedente se constituye en codeudor solidario de todas dichas obligaciones.
“Hay malas practicas que impiden que se tome el riesgo del deudor. Todavía falta regulación y experiencia del sector. Nuestra ley recién lleva tres años, pero vamos en el sentido correcto”, agregó Lolic.