El país lleva varias décadas en que una parte importante de sus pequeñas empresas atraviesan por agudas crisis. Los distintos gobiernos han diseñado cientos de instrumentos y políticas públicas para ir en apoyo de estas empresas; pero la sensación que existe entre los empresarios es que se ha avanzado muy poco.

Por otra parte, los pocos estudios rigurosos que existen demuestran que los recursos de Fomento Productivo del Estado llegan mayoritariamente a grandes empresas, o Pyme de acuerdo a ventas que son grandes empresas de acuerdo al empleo o capital, o a las más grandes de las firmas pequeñas
Se valora la buena intensión que normalmente fundamenta las medidas e instrumentos del Estado, en especial a la gran cantidad de medidas que ha adoptado el actual gobierno, pero es igualmente válido que éstas no han logrado hacer la diferencia para la gran mayoría de las Pyme.
Para avanzar con mayor precisión en el desarrollo de estas firmas en Chile, y ponerlas al nivel de sus congéneres de los países desarrollados, se deben tener en cuenta algunos conceptos, que normalmente son obviados: como la gran cantidad de Pyme formales y activas que existen en Chile (sobre 700.000), la enorme heterogeneidad que existe entre ellas (en ventas, activos, empleo lo que hace prácticamente inútil, la complejidad de los problemas que enfrentan.
Estas dificultades son institucionales y dicen relación con el marco jurídico que se les exigen como si fueran grandes empresas, financieros- en especial los relativos al acceso a instrumentos de crédito de mediano y largo plazo-, de capacitación, de innovación y de acceso al mercado.
La crisis financiera produce el espacio para una nueva discusión sobre políticas públicas de apoyo a las Pyme, las que han terminado en dos sendos conjuntos de medidas, las que a pesar de su importancia siguen siendo insuficientes, por las razones que se indican a continuación:
Hay acuerdo en que el país está razonablemente blindado frente a la crisis, no así las Pyme. El precio de las tres últimas crisis económicas que ha vivido el país fue pagado principalmente por este segmento, sus propietarios y trabajadores (El 70% de los trabajadores y la casi totalidad de los empleos más precarios del país).
La característica y cobertura de las medidas tomadas a la fecha indican una eventual repetición del mismo fenómeno. Las principales medidas van hacia el sistema financiero y por razones obvias los recursos serán aplicados a los clientes con menores dificultades, en especial los más grandes a los que sea posible atender con esos recursos.
Hay una serie de problemas de arrastre, algunos incluso se han agudizado. No obstante la importancia de un plan estructural de apoyo a la Pyme, se debe mirar con especial las características de la crisis y la urgencia con que deben ser tomadas las medidas para reducir el impacto sobre las EMT.
No se observa, detrás de las medidas que se haya afinado el diagnóstico que se quiere resolver con las medidas, pareciera haber varios diagnósticos.
Las medidas anunciadas están esencialmente en el ámbito del largo plazo, y el problema de la mayor parte de la Pyme es de corto plazo, estas Pyme no mueren por una larga infección, mueren de infarto.