RSS El senador demócrata quiere aliviar la carga tributaria de las familias de más bajos recursos y de las empresas de menor tamaño. No cree que los tratados sean la única manera de ayudar a la región y se preocuparán que estos tengan regulaciones ambientas y laborales.
Una vez más Estados Unidos captó la atención mundial producto de las elecciones presidenciales. Claro que esta vez fue mucho más llamativa y mediática que las anteriores.
Programa económico
Es el primer presidente de color de la historia de Estados Unidos, con una potente historia multicultural, asegura tener las habilidades para poder relacionarse bien con diferentes culturas, tendiendo puentes y construyendo alianzas que ayuden al país.
Algunos aspectos de su programa económico, vislumbran la cercanía del ex senado por Illinois con los temas sociales.
Obama quiere subir los impuestos a los contribuyentes más ricos del país y disminuirlos para aquellos de menores recursos y pequeñas empresas.
La barrera fiscal estará en los US$250 mil dólares, de ahí hacia arriba subirá los impuestos. El candidato demócrata ha dicho que su plan económico deja eximidas al 95% de las familias estadounidenses y al 98% de las Pyme.
El programa fiscal del ahora electo presidente de Estados Unidos, propone un recorte de 2,9 billones de dólares en el período 2009-18.
John McCain, contender de Obama en la carrera a la Casa Blanca, planteaba un recorte de US$4,2 billones y opinaba que el plan de impuestos del candidato demócrata no haría más que aumentar la carga tributaria de las pequeñas empresas, poniendo en peligro la generación de empleos.
Los analistas no creen que estos recortes fiscales puedan sostenerse sin aumentar el déficit y la deuda pública. “El plan de Obama tiene muchas virtudes, pero sus propuestas de ahorrar son una quimera... no estamos hablando de un déficit del 5% del PBI, sino de uno muchísimo más grande", señaló en el New York Times el columnista David Brooks.
Política latinoamericana
Barack Obama cree que la despreocupación de Estados Unidos por América Latina, ha facilitado que “demagógos como el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llenen el vacío con retórica antiestadounidense”.
“La política del Gobierno de Bush hacia la región ha sido negligente frente a nuestros amigos, ineficiente respecto de nuestros adversarios, desinteresada ante los desafíos que importan en las vidas de las personas e incapaz de hacer que nuestros intereses en la región progresen”, ha señalado.
Obama ha instado a una “Nueva Era de Compromiso” con América Latina, pero no ha viajado a la zona desde que comenzó su candidatura.
“Un viaje a América Latina no convierte a una persona en experto en la región…Obama entiende la necesidad de comprender a socios regionales”, afirma Christopher Sabatini, asesor de política latinoamericana de Barack Obama.
Tratados de libre comercio
Durante su campaña defendió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá para incrementar los resguardos ambientales y laborales, y se opone al TLC con Colombia por el tratamiento que se da a los sindicalistas.
Para el demócrata, aclara su asesor, son importantes las regulaciones laborales y ambientales que se incluyen en los TLC, por eso, indica Sabatini, respaldó el TLC con Perú. “Él cree en la necesidad de proveer un piso de protecciones y derechos laborales para garantizar que no haya un desmantelamiento progresivo de los estándares regulatorios”, agrega.
El consultor internacional asegura que Obama está conciente de la importancia de los TLC, pero que cree firmemente que esta no es la única herramienta disponible para ayudar a la región.
“El libre comercio es necesario pero no es suficiente para un crecimiento económico equitativo y sustentable…hemos sufrido en los últimos ocho años debido al excesivo énfasis que ha puesto la administración Bush en los TLC”, argumenta Sabatini.
