Belleza en medio del desierto

Jue, 28/08/2008
Girasoles del Loa:

Belleza en medio del desierto

Con voluntad y capacidad de emprender, dos hermanas lograron un potente motor de desarrollo para sus familias.


Rosana y Marisa Cabrera son dos hermanas que haciendo honor al apellido compraron siete cabras a fines del 2004 con ayuda estatal y con la esperanza de dedicarse a la fabricación de queso en su pequeña parcela ubicada en Calama, en la Región de Antofagasta.

Pero el destino tenía previsto otra cosa para ellas, que en ese momento eran asesoradas por una veterinaria. Se dieron cuenta de que necesitaban muchos litros de leche para hacer queso y que mucho más rentable era fabricar jabón.

“Ella nos enseñó a hacer jabón con leche de cabra. Para hacer un queso se necesitaban como ocho litros de leche, para hacer un kilo de jabón se necesitaban 400 centímetros cúbicos” dice Marisa,

La materia principal es la leche de cabra, además de grasas y aceites. El proceso de fabricación es en calor y en frío, luego se convierte la mezcla en moldes y se deja en reposo durante 20 días dentro de una habitación semioscura.

Las Cabrera son parte de una familia numerosa que ha vivido siempre en Calama. Son nuevo hermanos, pero Rosana y María son las únicas que trabajan los jabones. Marisa terminó su enseñanza media e hizo durante un año estudió secretariado. Se retiró sin terminar y estuvo un tiempo trabajando como empleada doméstica. Cuando fallecieron sus padres se fue a vivir junto a sus dos hijos a la parcela.

“Somos agricultores en las riberas del río Loa. Ahí tenemos una parcela donde está la fábrica donde hacemos el jabón. El sector se llama Topater. Ahí criamos otros animales y tenemos pasto, maíz, choclo para consumo de nosotros”, explica Marisa

Los productos de las hermanas Cabrera llevan el nombre de “Milcacabra”, leche de cabra en aymará, mientras que sui empresa se llama “Giarsolas del Loa”, en alusión a estas flores que crecen casi silvestres junto a sus plantaciones de choclos.

Sus jabones tienen propiedades medicinales según sus clientes que han curado alergias en la piel. También han tenido mucha aceptación en las ferias a las que han sido invitadas por Sercotec que además las ha apoyado con la instalación de su taller.

Con más confianza y resolución que nunca las hermanas están ahora en conversaciones con una empresa que quiere comprarles oda su producción y exportarla. Ellas se están dando el tiempo, pues no están convencidas de qué sería lo más indicado, por el momento, materia prima no les falta.