Diariamente escucho decir a los emprendedores que comienzan sus cursos de gestión microempresarial, frases como: mi servicio no tiene competencia porque es el mejor, no se bien cuánto cuesta fabricar mi producto pero se que gano plata, no se cuánto puedo producir pero siempre cumplo con mis pedidos, no te puedo decir cuánto demoro porque nunca he tomado el tiempo.
Al preguntar luego de escuchar estas frases, por sus principales problemas como empresario, las respuestas por lo común son de origen externo, los clientes no me visitan, no puedo conseguir un préstamo, no se por qué no gano si vendo tanto, la formalización es un trámite imposible con todo lo que piden.
Sería no conocer la realidad microempresarial de Chile admitir la inexistencia factores ambientales que ponen trabas a los emprendedores, en especial a los micrompresarios, el segmento menos potenciado por el sector privado y gubernamental. Por ello el conocimiento de los factores controlables que afectan el éxito de las microempresa cobran fundamental importancia. Para ello es necesario conocer el negocio en todas sus magnitudes, no sólo en el aspecto técnico donde nuestros microempresarios cuentan con amplío conocimiento.
La herramienta por excelencia que permite el conocimiento global de un negocio es el plan de negocio. Éste como documento puede ser utilizado para distintos fines, los cuales también dependen del desarrollo de la empresa. Desde la evaluación de una nueva empresa, la búsqueda de financiamiento o inversión, la relación con los posibles clientes, hasta posibles fusiones o adquisiciones.
Lamentablemente se desestima, en especial en el segmento Mype, el valor del plan de negocios como herramienta que permite evaluar las variables externas e internas que influyen en el negocio, para ello se debe invertir tiempo en investigar y planificar, desarrollando las áreas del negocio que por lo general son las mas débiles. Pero la vocación de productor de bien o servicio antes que empresario, se traduce en un microempresario que ocupa casi todo su tiempo en las tares del día a día de la producción y no planifica, considerando el tiempo utilizado en planificar como un gasto no una inversión.
Invertir en el desarrollo de un plan de negocio, permite por lo demás establecer metas claras, un guía de ruta para no sucumbir frente a las amenazas y oportunidades, contar con información para disminuir la incertidumbre y tomar decisiones pertinentes cuando existen dificultades que requieren respuestas rápidas.

Al preguntar luego de escuchar estas frases, por sus principales problemas como empresario, las respuestas por lo común son de origen externo, los clientes no me visitan, no puedo conseguir un préstamo, no se por qué no gano si vendo tanto, la formalización es un trámite imposible con todo lo que piden.Sería no conocer la realidad microempresarial de Chile admitir la inexistencia factores ambientales que ponen trabas a los emprendedores, en especial a los micrompresarios, el segmento menos potenciado por el sector privado y gubernamental. Por ello el conocimiento de los factores controlables que afectan el éxito de las microempresa cobran fundamental importancia. Para ello es necesario conocer el negocio en todas sus magnitudes, no sólo en el aspecto técnico donde nuestros microempresarios cuentan con amplío conocimiento.
La herramienta por excelencia que permite el conocimiento global de un negocio es el plan de negocio. Éste como documento puede ser utilizado para distintos fines, los cuales también dependen del desarrollo de la empresa. Desde la evaluación de una nueva empresa, la búsqueda de financiamiento o inversión, la relación con los posibles clientes, hasta posibles fusiones o adquisiciones.
Lamentablemente se desestima, en especial en el segmento Mype, el valor del plan de negocios como herramienta que permite evaluar las variables externas e internas que influyen en el negocio, para ello se debe invertir tiempo en investigar y planificar, desarrollando las áreas del negocio que por lo general son las mas débiles. Pero la vocación de productor de bien o servicio antes que empresario, se traduce en un microempresario que ocupa casi todo su tiempo en las tares del día a día de la producción y no planifica, considerando el tiempo utilizado en planificar como un gasto no una inversión.
Invertir en el desarrollo de un plan de negocio, permite por lo demás establecer metas claras, un guía de ruta para no sucumbir frente a las amenazas y oportunidades, contar con información para disminuir la incertidumbre y tomar decisiones pertinentes cuando existen dificultades que requieren respuestas rápidas.






