Las empresas encuestadas argumentan que esto se debe al recelo que sienten hacia las entidades que dan financiamiento. En Chile, se lucha por llegar a ser potencia alimentaria impulsando distintas iniciativas. La más importante, el cluster del sector.
Una publicación realizada por el Ministerio de Agricultura español reveló que de un total de 800 Pyme del rubro consultadas, un 38% no dedica ni un euro de su facturación a actividades o estudios relacionados con la investigación, desarrollo e innovación, (I+D+i).
Esta cifra representa un incremento de 6 puntos en comparación a un estudio similar realizado el 2003, según informa el sitio web Expansion.com.
El informe español revela que el sector agroalimentario ejecuta sólo el 5% del I+D que se genera en la industria, cuando representa, por otra parte, el 17% de sus ventas y el 15% de su empleo.
El estudio revela que las Pyme del sector están muy alejadas de la innovación, tanto es así, que según la información recabada, el 89% de las empresas consultadas no dispone de un departamento de I+D, mientras el 51% ni siquiera piensa implantarlo.
Dentro de las empresas que sí muestran un interés por invertir en innovación, sólo 5% de ellas, cita la encuesta, reconoce desarrollar sus ideas a partir de la colaboración con centros tecnológicos y universidades.
Las Pyme agroalimentarias españolas no culpan a la idiosincrasia por la falta de innovación, ya que sólo un 7% de los encuestados reconoce falta de cultura innovadora. Pero sí dirigen sus dardos hacia los instrumentos de fomento, 1 de cada 3 cree que debe haber más ayuda económica por parte de las instituciones encargadas.
Frente a frente
Muchas de las empresas encuestadas por las autoridades españolas, dejaron ver su descontento por las diferencias entre ellas y las entidades que capitalizan la actividad agroalimentaria.
En general, las empresas inversoras perciben en el sector “excesiva reformulación de producto, fuerte dependencia de la gran distribución y un escaso nivel tecnológico”, cita el estudio.
Incluso, agrega, les complica asociar la agroindustria con áreas como las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), la biotecnología, la nanotecnología o la gestión de procesos. En conclusión, las entidades financieras no perciben al sector como de alto riesgo-alto retorno.
Por otra partes, las Pyme muestran un cierto recelo hacia estas instituciones financieras, y manifiestan “miedo a perder el control” ante la entrada de capital externo.
Agroalimentos en Chile
Según cifras de ProChile, las Pyme del sector, exportaron durante el 2006 US$481.204.036. Y Chile se ha propuesto la meta de convertirse en potencia agroalimentaria.
Con este fin, se han desarrollado programas para fomentar la incorporación de tecnología e innovación en los procesos, como los de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA. Alguno de ellos son los programas de innovación territorial, o estudios y proyectos de innovación.
Además se constituyó el cluster de la industria alimentaria chilena, instancia que permitirá potenciar los sectores frutícola, vitivinícola, de alimentos procesados y de las carnes bovina, ovina, de aves y cerdos.
Corfo, la entidad encargada de los programas y líneas de fomento, también cuenta con subsidios para la innovación, tales como: “Comenzar un negocio innovador” e “Innovar en la empresa”. Ésta son líneas abiertas a cualquier rubro económico.







