Para el también director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central, antes de solucionar eventuales pagos a destiempo hacia los proveedores, primero se deben generar otras reglas. ¿La razón? “El gran poder de negociación de las grandes empresas”, aseguró.
En uno de sus informes el Centro de estudios de políticas públicas para las Pyme (Cipyme), afirmó que uno de los principales problemas del segmento es su relación con las grandes firmas. Fueron datos que se plantearon en el Consejo asesor para la equidad ya que el director ejecutivo del organismo, Mario Astorga, participó en la instancia presidencial.
Específicamente se propuso a la Presidenta transparentar por Internet las condiciones de compra, que las S.A informen en sus memorias los periodos de pagos a sus proveedores y que las condiciones no se modifiquen salvo mutuo acuerdo de las partes. A estas propuestas, se suma el aporte de uno de las firmas más grandes del mercado: Falabella.
El retail hace unas semanas informó que se comprometía a cancelar a sus proveedores en un máximo de 30 días. Además generará un documento base, en el cual se establecerán los deberes y derechos de las Pyme que trabajen con la firma.
Este último punto es de vital importancia para Juan Carlos Scapini. El director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad Central, aseguró que si se carece de aquella arista, de nada sirven los plazos de pagos. “una empresa grande siempre tendrá mayor poder de negociación, entonces, primero hay que establecer una serie de reglas antes de llegar al tema de las cancelaciones”, dijo.
Scapini acaba de lanzar su libro “Las Pyme: más que un problema, una solución”, en el cual hace referencia a la relación entre grandes y chicos. “Las Pyme buscan encadenarse con las grandes. Ofrecen descuentos en productos y servicios, en desmedro de sus precios y rentabilidad”, dice la publicación.
Pero, ¿cómo se explica la necesidad de establecer estos vínculos? Para Scapini, a pesar de las conocidas complicaciones, las grandes empresas son los clientes más importantes. “Negociar entre pequeños es muy complejo, mientras que integrarse directamente al mercado más aún, porque esa forma de trabajo genera costos que generalmente no se pueden cancelar”, finalizó el economista.







