Cambio de mentalidad

Mié, 25/06/2008
Leonardo Meyer Z., director DiarioPyme:

Cambio de mentalidad



Por años en nuestro país, un empresario que cierra su negocio por magros resultados se le estigmatiza como "fracasado", se le cierran todas las puertas financieras, ingresa con fanfarreas a Dicom y paga un alto costo social entre clientes, proveedores y en su red de contactos.

Esta mirada atenta contra el emprendimiento innovador, pues castiga todo tipo de riesgos que se corren por querer hacer cosas creativas y obliga a los empresarios a recorrer el mismo camino que los otros.

Así, es imposible que Chile se posicione en el extranjero, que la competitividad favorezca al consumidor tanto en precio como en calidad, que existan más empresas certificadas, que las remuneraciones y los contratos de los trabajadores se respeten, y que se invierta en tecnología e investigación.

¿Cómo cambiamos esa arcaica mentalidad del mercado que castiga por ser diferentes, por buscar nuevos derroteros con los riesgos que eso implica?

Un ejemplo es el actor Juan Pablo Sáez, quien tiene claro que la superación total de este mal endémico de Chile es imposible, pero él asume una actitud distinta al resto: no le importa lo que los demás opinen.

Este actor y empresario se burla de sus caídas, al igual como lo hacen algunos chilenos que no se dejan aminalar por el fracaso y, por el contrario, sacan lecciones de supervivencia para volver a comenzar.

Y como ya es costumbre, en el primer mundo esta historia es exactamente al revés. En Estados Unidos Henry Ford quebró varias veces antes de tener éxito con sus automóviles. El mismo Steve Jobs, creador de Apple, fue despedido de la propia empresa que creó y diez años más tarde vuelve a su sitial de honor al mando de la firma.

Ejemplos sobran. Son millones los libros que nos hablan de las caídas y los fracasos, asegurando que con eso se gana experiencia y que acercan aún más al éxito. No se puede dudar de eso. Son los que nos apuntan con el dedo los equivocados, no los otros.

No esperemos que las cosas cambien. Primero, generemos el cambio en nosotros.