Los resultados del Tercer Informe Semestral de la Pequeña Empresa,
publicado recientemente por CiPyme y constituyen un excelente insumo
para avanzar en el conocimiento del sector y de los empresarios.
El problema prioritario de las Pyme entrevistadas sigue siendo “las condiciones impuestas por los grandes clientes”, (34% de preferencias). En esta versión se profundizó sobre el tipo de grandes clientes con el que se relaciona la empresa. Fue sorpresivo que el Estado, a pesar de la Instrucción Presidencial de pagar en 30 días, lidere a los malos compradores con el 32%, seguido por las grandes tiendas y supermercados con el 28%, en las alternativas Otros figura la gran industria.Plazos de pago definidos en forma unilateral y descuentos arbitrarios se mantienen como las principales condiciones impuestas por los grandes clientes. La insuficiencia de capital de trabajo sigue presentándose como el segundo principal problema, (el 22% de la Pyme lo señala).
Los estudios anteriores mostraban un estimulante grado de bancarización del sector. No obstante, al profundizarse sobre este tema, los resultados indican que la Pyme representativa tiene acceso a una limitada gama de productos del sistema financiero. Cerca del 100% de la Pyme utiliza cuenta corriente y línea de sobregiro. Este último es uno de los productos proporcionalmente más caros y menos regulados del sistema financiero y fue diseñado originalmente para la banca de personas. El resto de los productos tiene una baja utilización en la Pyme y los más relevantes son instrumentos de corto plazo: tarjetas de crédito (25%) y crédito de consumo (21%). El crédito hipotecario y crédito de largo plazo tienen un bajo uso (14,3% cada uno).
Es difícil que la Pyme tome buenas decisiones de inversión en maquinaria, terrenos y construcciones si el financiamiento al que accede es esencialmente de corto plazo.
El 45% de las pequeñas empresas y el 33% de las medianas consideran insuficiente su actual capital de trabajo; sin embargo, la principal fuente de financiamiento de activos fijos, tanto para las pequeñas como para las medianas empresas de todos los sectores productivos, es el autofinanciamiento. El financiamiento de largo plazo cuando está orientado a la compra de activos es normalmente más barato y más fácil de conseguir que el de corto plazo, ya que el mismo activo a comprar sirve como garantía para la institución financiera.
Por ello se hace difícil de explicar que las empresas declaren por una parte faltante de capital de trabajo y que autofinancian la compra de activos. Se les preguntó a quienes manifestaban esta probable contradicción (faltante de KT y autofinanciamiento de activos) y la razón esgrimida fue el alto costo del crédito. Respuesta que no se compadece con la información de mercado donde las tasas de corto plazo normalmente triplican a las tasas de largo plazo para este segmento de empresas. Esta respuesta demuestra un conocimiento parcial de los empresarios del mercado de capitales, el que influye en una menor competitividad.
También demuestra que el sistema financiero tiende a privilegiar los resultados de corto plazo en este segmento de empresas ya que la Pyme al comprar el producto más caro y que menos le sirve se puede convertir en un mal cliente en el largo plazo. La banca opta por venderle al cliente el producto que le genera mayor rentabilidad aunque el riesgo sea mayor (la línea de sobregiro normalmente no requiere garantías), frente a los créditos de largo plazo, que normalmente sí las requieren. Cuando a las empresas les va mal sus líneas de sobregiro suelen quedar impagas, pero los bienes dados en garantía siguen en poder del acreedor.






