Un aplauso para Felipe
El trabajo realizado por Un Techo para Chile, liderados por el capellán Felipe Berríos (S.J.), merece aplausos y mucho más. En doce años demostraron que la constancia tiene frutos, que los jóvenes no están ajenos del dolor de la pobreza, y que entre muchos beneficios sociales este programa está formando líderes con un importante compromiso social.

Leonardo Meyer, director diariopyme.com
En Chile, ser constantes es una conducta en extinción. Todos quieren resultados inmediatos, a costo plazo y con poco trabajo, todos elementos que atentan y perjudican los programas y la planificación que cualquier cambio profundo en una sociedad necesita.
Y en ese sentido la figura de mi socio Felipe, como me pide que lo llame cuando conversamos, ha sido vital en la constancia de quienes han trabajado como voluntarios en Un Techo para Chile. ¿Han leído sus libros? ¿Han visitado su blog? ¿Saben todos los reconocimientos que ha recibido? Yo sé que a Felipe no le gusta “aparecer” y es justamente ese trabajo silencioso el que más frutos rinde.
Felipe Berríos fue el primer entrevistado de nuestra Revista Pyme y ello no fue casualidad, sino una señal directa respecto del compromiso asumido por el equipo humano que trabaja acá. Y también compartimos con él la visión que tenemos de los jóvenes, segmento llamado a cambiarle la cara al país en torno a la innovación y el emprendimiento por deseo y no por necesidad, como ocurre hoy.
Soy cuidadoso en aclarar que el trabajo realizado por Un Techo para Chile en su combate contra la pobreza no se puede comparar con el de diariopyme.com para fortalecer a las empresas de menor tamaño. Y mucho menos mi persona con la enorme figura que representa Felipe.
Pero queremos seguir esa senda de construir paso a paso, día a día, donde los voluntarios son los lectores, usted, todos, en especial los jóvenes, constantes protagonistas de nuestros casos de éxito, entrevistas y opiniones. Esto es lo que nos mueve, lo que nos motiva a escribir cada texto.
Desde esta humilde tribuna, padre Felipe, te deseo la mejor de las suertes en tu futura partida a África, donde seguramente seguirás construyendo lo que muchos sueñan pero pocos ejecutan: un mundo mejor, más justo, más solidario.






