Argentina se queda en panne
Producto de la crisis, grandes y pequeñas empresas se han visto obligadas a despedir a sus trabajadores o cerrar sus fábricas por el aumento de los costos de producción, frente al aumento de las importaciones de estos productos.
La industria de las partes de autos en Argentina representa una fuerte proporción de los empleos y de los ingresos del país. Y producto de la crisis y del aumento en las importaciones, las auspiciosas cifras de antaño hoy están cada día más lejanas.
Este sector industrial argentino está compuesto por 400 empresas que brindan trabajo directo a más de 62 mil personas y representan el 3,8% del empleo industrial.
Según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (Afac), la actividad tiene una participación del 2,3% en el PIB nacional y del 11,4% en el PBI industrial y mueve más de 5.000 millones de dólares anualmente.
Grandes empresas como Mahle, dedicada a la fabricación de aros de pistón, anunció el cierre de su planta en Rosario, dejando a 460 personas desempleadas.
Pero no sólo las grandes corporaciones están sufriendo, muchas Pyme argentinas están enfrentando dificultades por la reducción del mercado nacional y global, en un escenario en el que, ya antes de los primeros impactos de la crisis internacional, comenzó a hacerse sentir el avance de las importaciones.
El año pasado, la balanza comercial del sector de las partes de autos tuvo un déficit récord de US$5.370 millones de dólares, 30% superior al de 2007. Este año, la crisis internacional, que tiene entre sus principales víctimas a la industria automotriz mundial, promete sumar dolores de cabeza.
Juan Cantarella, gerente general de Afac, pronosticó que este año la actividad del sector caerá entre un 30 y 35%. Y contó que la pérdida de competitividad de la actividad “es previa a la crisis financiera” y tiene que ver con el incremento de los costos y la presión fiscal.
“Los créditos acumulados por IVA de libre disponibilidad o la devolución por exportaciones son altas y los pagos están muy atrasados, el sector suma insolvencias por 350 millones”, dijo. También se quejó de la situación paradójica que se presenta con el impuesto a los ingresos brutos. “Es que los productos importados no lo pagan, pero si una terminal en Buenos Aires compra un repuesto de auto en esa provincia paga 1%, mientras que si lo hace en Santa Fe paga 3%”, dice.
Un sector con historia
La industria de las partes de autos despegó con fuerza después de la crisis de 2001. En 2003 facturaba US$2.374 millones y durante 2008 la cifra ascendió a US$5.750 millones. Durante este período el sector registró un crecimiento de 142%.
En este mercado hay tres segmentos diferenciados. El que tiene como destino las terminales automotrices que representa un 45%, el mercado de reposición, al cual se destina un 25%, y la exportación, que se lleva un 30% de las partes de autos generadas en la Argentina. En el sector de reposición tienen preponderancia las empresas nacionales, las que fabrican piezas con altos niveles de recambio, y que también se exportan a países donde todavía circulan autos que se fabricaban en la Argentina.
Durante 2008 se exportaron autopartes por US$2.557 millones, según datos de Afac. Las exportaciones de autopartes continúan siendo un elemento dinamizador de las ventas externas de manufacturas de origen industrial. Las ventas externas de componentes representaron en 2008 casi el 15% de las exportaciones de manufacturas industriales.
Pero las importaciones suben más que las exportaciones. Durante el 2008 se llegó a un déficit récord de US$5.370 millones, 30% superior al de 2007.
Un dato que no resulta menor es que las importaciones de piezas de origen brasileño crecieron un 33% respecto a 2007, totalizando 3.440 millones de dólares.
La industria cae
Durante el primer trimestre del año 2009, la economía chilena mostró una contracción de 2,1%, según informó el Banco Central.
La entidad sostuvo que las actividades que se contrajeron fueron industria, minería, comercio, transporte y construcción, “siendo la primera la de mayor caída e incidencia negativa”.


